Muestra individual presentada por la galería MITE en el Laboratorio de FESTIVAL. Buenos Aires
Texto de la muestra, por Marina Alessio








Camilo Aguirre
Este trabajo celebra el encuentro entre tres artistas, una casa y la ciudad que temporalmente las aloja.
Es una pieza para sitio específico realizada mediante técnica de animación cuadro por cuadro. Transforma la vitrina en una ventana, en la que cortinas plegables suben y bajan al ritmo del paisaje sonoro diseñado con la colaboración del músico antioqueño José Gallardo. A través de la ventana se ve el cielo, que se mueve también, sumando otra línea instrumental al concierto urbano de
La claraboya que ilumina Lugar a Dudas baila de acuerdo con los continuos movimientos que atraviesan el espacio que nos acoge como residentes. La atmosfera musical de Cali y su espíritu efervescente toman forma en la arquitectura del hogar y transforman nuestra abertura al cielo en ecualizadores y fuelles. El techo de la casa se dispone para que juguemos con él. Ya no quiere ser apenas un sitio por donde pasan la luz, la lluvia y el viento. El que de tantas personas y películas es testigo, ahora quiere brillar y tocar su música. Quiere dejarse ver de otro modo, convertirse en ventana para mirar de frente y de cerca a quien lo mira.
Dos cosas movilizan nuestra labor: el paisaje que permanece susceptible a cambios mínimos y el entorno musical que ofrece la ciudad. Algo próximo, propio del espacio que temporalmente habitamos, transformador de nuestra percepción del día y la noche. Un hábitat apacible ubicado en la mitad de la casa, atravesado por visitantes que saludan nuestra mecánica y simple labor: Remar el techo con su cielo luminoso, en nuestros oídos la continua fricción entre guaya y toldo. Caída la noche se suman ritmos de salsa y aparece una banda sonora.
Toda la arquitectura de la obra involucra procedimientos que fraccionan lo que era un continuo temporal para recomponerlo en un relato que da cuenta de cómo nuestra subjetividad hace del mundo morada. La toma de cada trayecto de cielo, el paso de cada fotograma, la permanencia de cada transeúnte, el período de exhibición, el de la residencia. El tiempo se comprime y descomprime de acuerdo a nuestra disponibilidad para aproximarnos. Y por ese poder veinticuatro horas se vuelven tres minutos o 20 días.
Qué viva la música!
Carolina Cortés, Leandra Plaza y Marcela Sinclair

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En una habitación vacía, colgué un radio grabador con radio de onda corta.
Así quedo terminada la obra en el C.C.G.S.M. Esta es la manera de verla que más me gusta: caminando por la vereda de enfrente, miro hacia el primer piso y epa!